Por qué el último clic es humano
Aquí conviene separar dos cosas que se mezclan mucho.
Verifactu no prohíbe automatizar. Lo que la norma exige es que el programa genere registros encadenados e inalterables y que la factura sea trazable. Quién teclea los datos antes le da igual.
Que la emisión la confirmes tú es una decisión nuestra. Y la razón es práctica: con Verifactu, una factura emitida ya no se puede editar ni borrar. Si se cuela mal, no se arregla, se rectifica. Con lo cual el coste de un error automatizado no es "lo corrijo": es una rectificativa, un cliente al que dar explicaciones y un registro que ya viajó a la Agencia Tributaria.
Piensa en lo que puede salir mal: la IA confunde dos clientes con nombre parecido, aplica un IVA que no toca porque el histórico decía otra cosa, o duplica una factura porque interpretó mal una frase tuya. Ninguna de las tres es rara. Y las tres se detectan en dos segundos si alguien mira el borrador antes de darle a emitir.
Al final la pregunta es esta: ¿cuánto tiempo te ahorra que la factura se emita sola, comparado con lo que cuesta arreglar una que salió mal? Preparar la factura es el 95 % del trabajo. Darle al botón son dos segundos. Automatizamos lo primero y te dejamos lo segundo.