Qué le dejaría yo a la IA y qué no
Preparar una factura es casi todo el trabajo: encontrar al cliente, recordar qué le cobraste el mes pasado, poner el IVA que toca. Darle al botón son dos segundos. Yo le dejaría a la IA lo primero y me quedaría lo segundo.
Piensa en lo que puede salir mal: tu asistente confunde dos clientes con nombre parecido, aplica un IVA que no toca porque el histórico decía otra cosa, o duplica una factura porque interpretó mal una frase tuya. Ninguna de las tres es rara. Y las tres se ven en diez segundos si alguien mira el borrador antes de emitir.
Fíjate que la API no te obliga a nada de esto: si se lo pides, emite directamente. La revisión la pones tú, diciéndole a tu asistente que te enseñe el cliente y las líneas y que espere tu «adelante». Donde sí dejaría la automatización completa es en lo que se repite igual cada mes, como una cuota fija al mismo cliente: ahí el riesgo de equivocarse es muy bajo y el ahorro, cada mes.
Si la factura sale mal, y todavía no la has declarado a Hacienda, puedes corregir las líneas, las notas o el vencimiento, también por API. El número, la fecha y el cliente no se cambian: si el error está ahí, toca factura rectificativa.