El problema, con un ejemplo
Imagina que montas cocinas. Un cliente te pide presupuesto y tú le ofreces los muebles de una marca, la encimera de otra y los electrodomésticos de una tercera.
Le mandas un presupuesto, porque al cliente le da igual de dónde venga cada cosa: quiere saber cuánto le cuesta su cocina.
Y cuando acepta, empieza lo tedioso. Abres el presupuesto, separas qué líneas son de cada proveedor, y montas tres pedidos a mano copiando referencias, cantidades y precios de coste. Con el riesgo de siempre: te dejas una línea, o pides ocho en vez de seis.
Y esto no pasa una vez al mes. Pasa con cada pedido que entra. Si trabajas con cuatro o cinco marcas, es media hora larga cada vez que cierras una venta.