Lo que cambia cuando el servidor es tuyo
Con un programa contratado en la nube, la parte técnica de Verifactu es problema del proveedor: si mañana cambia un detalle del formato, lo cambia él y tú te enteras por una nota de versión. Con Dolibarr autoalojado eso no pasa solo.
Conviene tenerlo claro, porque es la parte que más disgustos da: la obligación es del obligado tributario que emite la factura, no del programa ni de quien te lo instaló hace cuatro años. Si el módulo se queda sin mantener, el problema es tuyo aunque el módulo fuera de pago.
Hay tres cosas concretas que dejan de estar cubiertas por defecto:
- Las actualizaciones. El reglamento y sus especificaciones técnicas se han movido ya varias veces. Alguien tiene que ir detrás.
- La conservación. Los registros tienen que seguir ahí y ser accesibles. Si tu copia de seguridad es un cron que nadie ha mirado desde 2023, esa parte no está resuelta.
- La cadena. Restaurar una copia antigua o tocar la base de datos a mano puede romper el encadenamiento. En un sistema autoalojado eso es fácil de hacer sin querer.
Con lo cual, antes de elegir módulo, la pregunta de verdad es quién se ocupa de esto a partir de ahora y con qué encargo. Si la respuesta es "ya lo miraremos", esa es la vía que hay que arreglar, no la técnica.