Cuándo te ahorra trabajo
Cuando el trabajo no es hacer la factura, sino acordarte de hacerla y copiarla. Una academia que cobra la mensualidad a sus alumnos, una asesoría con igualas, un técnico con contratos de mantenimiento, un despacho que alquila puestos. Cada mes, las mismas facturas, con el mismo concepto y el mismo importe.
Imagínate una asesoría con diez clientes que pagan 90 € más IVA al mes. Sin facturación periódica, el día 1 abre diez facturas, busca el cliente, copia el concepto de la del mes anterior, cambia el mes y la emite. Diez veces. Con la cuota programada, el día 1 le aparecen las diez preparadas y las emite de una vez.
Con lo cual lo que se gana no es solo tiempo: es no olvidarse de ninguna. La cuota que no se factura un mes no se cobra, y casi nunca se recupera.